Tardes de boleros quedaron en mi memoria
Un abrazo que rodeaba mi corazón
Partidos de football y la emoción de su afición
La más grande de las sabidurías al hablar
Besos en la frente y un te amo
Manos que me acompañarían al altar
Un empujón en la bicicleta y una venda para la herida
Dulces consejos de padre a hija
Dos décadas
Tres asientos para la visita al Lago
Un pañuelo en su bolsillo para secar mis lágrimas
Un amigo que me escuchaba
Alguien que sin serlo lo creyó y lo fue…
Muchos los recuerdos de una familia que un día tuve…
Cuatro las dudas que dejó su partida
Dos corazones heridos por su ausencia
Ninguna palabra de su boca que haga cesar esta tristeza
Al sumarlo o sustraerlo mi corazón se queda en un ayer
En un ayer que ansío…
En unos brazos que busco
Y ahora lo que me rodea es la melancolía de aquellos boleros
Y que hoy sólo escucho en mis recuerdos
Recuerdos de mi padre
Que desde siempre y para siempre lo será…
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